Si ya es complicado analizar la carrera de alguno de los más destacados jugadores NFL, menos que eso, será imposible el considerar las posibilidades deportivas de alguien que acaba de aterrizar en el exigente mundo NFL. Mark Sanchez, o para ser exactos, Mark Travis John Sanchez Moreno, méxico-estadounidense de tercera generación es un auténtico ídolo y modelo en su país y (o no, atentos al artículo de Miguel Angel Esses), la verdad es que no podemos ni imaginarnos lo que ello significa para la enfervorecida -y maltratada- afición mexicana. En su escasa primera temporada veo a Sanchez como un pequeño ratón, dispuesto a aprovechar todas las oportunidades que en su camino surjan. Así, tras inclinarse por agotar sus años de Universidad antes de dar el salto al Draft se dió cuenta que una gran ventana de oportunidades se abría ante la renuncia que McCoy, Bradford y Tebow realizaron siguiendo el mismo razonamiento que Sánchez; y entonces él se dijo: "Por qué no?, vamos a adelantarlos por la derecha" (cita no textual). Dicho y hecho, se subió al carro del riesgo -difícilmente un jugador que haya anticipado su entrada en la NFL logra triumfar- y aceptó el reto de los Jets quedándose en la cuneta Seahawks, Browns y Redskins.
