martes, 3 de enero de 2012

El Próximo Campeón (I/IV)

Doce son los candidatos que cada año se clasifican para jugar la post temporada y decidir cual de ellos será el siguiente campeón. Ahora es cuando viviremos lo mejor del año, con duelos fraticidas donde el ganador sigue adelante para luchar un día más mientras que el perdedor hace las maletas y se va de vacaciones. Mi mejor recomendación es que borréis de vuestra mente todo lo ocurrido durante la regular season. Incluso los considerados como "más débiles" tienen posibilidades reales de levantar el Vince Lombardi. Esto son los Playoffs de la NFL y cualquier cosa es posible!.


GREEN BAY PACKERS. Aparecen como los claros favoritos de la NFC. Su poder de pegada durante toda la temporada ha sido francamente impresionante; más que eso, aterrador para cuantos rivales se han cruzado en su camino. En ataque, los Packers son un mecanismo tan bien engrasado que su rendimiento no disminuye ni un ápice cuando Mike McCarthy aprovecha la última jornada para dar descanso a Aaron Rodgers y foguear a Matt Flynn.

Pero los queseros no lo tendrán nada fácil. Ya pronostiqué en agosto que los Packers no ganarían esta Super Bowl. Admito que fue pura intuición, sin ninguna base más que la que ahora me transmite esa extrema endeblez defensiva. Pero esa fragilidad es un tanto engañosa. Los de Green Bay nos obligan a aprender de nuevo lo que es leer datos estadísticos descubriendo que, por encima del total de yardas encajadas en defensa, la principal bara de medir reside en la media de puntos/partido permitidos. En efecto, al fin y a la postre, ¿cual es el objetivo de una defensa, no encajar yardas o puntos?. La realidad nos muestra que con semejante quarterback y ese estratosférico cuerpo de receptores, uno puede llegar a la Luna. Y salvo que estemos ante una de esas sorpresas, tan habituales en playoffs, hoy no existe en la NFC una defensa con suficiente capacidad como para anular tan poderosa ofensiva. Los mejores equipos defensivos se localizan en la AFC: Steelers, Texans y Ravens por este orden, encabezan el ránking de "mejor defensa" y "defensa contra el pase", con la sola intromisión de los Cleveland Browns.

Así que cualquier analista os diría que los Packers deberían de ser el equipo por quien apostar todo nuestro dinero. Pero aunque todos sabemos que las estadísticas sólo reflejan el pasado pero son totalmente inútiles para predecir el futuro, otro dato no menos importante es saber que desde el 2004, ningún equipo consigue renovar su título de forma consecutiva. Y rizando el rizo, en los últimos diez años, sólo los New England Patriots en el 2003 fueron campeones tras ser el mejor equipo de toda la liga durante la temporada regular:



Ocurra lo que ocurra en los playoffs 2012, seguiré pensando que, de una forma u otra, el equipo renuncia a un lujo que no debería permitirse. En algunas ciudades de la NFL, la búsqueda del equipo perfecto no es una quimera sino, casi, una obligación.



NEW ENGLAND PATRIOTS. El caso de los Pats se asemeja tremendamente a lo escrito para los Packers. Los grandes equipos parecen abonados a priorizar el poderío de ataque y a ignorar la importancia de las conocidas como "defensas dominantes". Parece que a Bill no le preocupa lo más mínimo que los Patriotas de Boston ocupen la décimoquinta posición tras equipos como Chiefs, Jaguars, Bengals, Seahawks o Dolphins. En New England piensan que los partidos y los campeonatos se ganan anotando más que el rival. No es una mala filosofía, de hecho es tan correcta como su contraria: las defensas ganan campeonatos. En el eterno dilema entre atacar, defender o buscar un término medio, no me gusta que la ecuación se resuelva sólo despejando el factor resultado: si se gana, el sistema es bueno, si se pierde, no.

Año a año, Belichick redefine sus conceptos de ataque. Desde hace casi una década y sobre la base de un quarterback estelar, la ofensiva ha ido basculando entre el ataque terrestre, el receptor decisivo, el desarrollo de un enjambre de receptores o el uso doble de los tight ends. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el sistema parece entrar en una fase descendente, un apagado casi impercentible pero progresivo para el que Bill parece no hallar remedio. No es un fin de ciclo, ni siquiera el principio del fin. Quizá solo la necesidad creciente de lo que debería ser una revolución en el roster de los Patrios, la enésima en las manos del head coach de Nashville. Uno puede cerrar los ojos, limitarse a la simple observación de la clasificación y pensar que todo va bien. Yo no soy de ese grupo; los problemas deben atajarse antes de que cobren demasiada importancia.

Creo que estamos ante una de esas temporadas en las que el pase a la Super Bowl será, a priori, mucho más asequible para los Patriots. Sus rivales directos aparecen como equipos de menor entidad o dramáticamente diezmados. Una hipotética final de Conferencia frente a unos Texans que algunos intentan meter en una quarterback controversy, o ante unos Steelers que, con un quarterback renqueante, acaban de perder a Rashard Mendenhall para el resto de temporada, incluso contra unos Ravens que, a estas alturas del año nunca han sido contendientes del todo fiables, pueden allanar el tránsito de los Belichick's Boys hasta Indianapolis.



DENVER BRONCOS. Cuando los Oakland Raiders rindieron sus armas frente al equipo que no debe ser nombrado hasta que no cometan el merecido parricidio contra su head coach, pensé que la cabeza de Tebow acababa de situarse bajo la conocida espada de Damocles. La mejor notícia para el quarterback de Makati hubiera sido la eliminación de los de Denver.

Hay una verdad incuestionable. El Tebow's Time ha acabado, la Tebow's Magic ha desaparecido. El Tebow's Atack ha sido borrado de un plumazo de la NFL. Como históricamente ha sucedido en la liga, a cada acción corresponde una reacción. Las defensas acaban por retirar ese ataque wildcat que tanto les llevó de cabeza y el juego terrestre solo tiene credibilidad si uno cuenta con un juego aéreo capaz de sembrar la duda. En las últimas semanas, Patriots, Bills y Chiefs han mostrado el camino al resto: manteniendo a Tebow dentro de su pocket y forzándole al juego de pase (50'0, 44'8 y 27'3 en porcentaje de pases completos, 4 intercepciones), los de Denver acaban por ahogarse en su propia sangre.

Sería ventajista si esperara a la eliminación de los Broncos para escribir esto, pero creo que uno debe ser honrado, decir lo que piensa y rectificar si se equivoca así que, ahí va. Para los de Denver, la vuelta a los playoffs tras seis años de penosa sequía, es un éxito indudable que debe reforzar en el cargo a John Fox. Él ha sabido tomar una decisión -buena o mala, eso siempre será motivo de discusión-, asumir una nueva situación y adaptar el equipo a sus posibilidades. Fox ha liderado un cambio traumático, ha sabido calibrar la naturaleza de su potencial y ha tenido los bemoles y el acierto de cambiar el plan. Mi reconocimiento y respeto, míster Fox.

Pero aún recordando el ejemplo que los Seahawks nos dieron la temporada anterior, cualquier apuesta que no contemple una abultada derrota de los Broncos a manos de los Steelers -aún a pesar de las bajas-, será pagada a precio de oro en todas las Casas de Apuestas. Y de la contundencia de esa eliminación depende, en gran parte, la continuidad de Tebow como quarterback en la ciudad de las Rocosas. Si los Broncos son capaces de llevar el enfrentamiento a su terreno (baja anotación, buena defensa) y mantienen el choque dentro del Tebow's Range, Timmy no solo mantendrá sino que fortalecerá su #15 en Mile High. Por el contrario, si las previsiones se cumplen y la derrota es de esas que hacen daño de verdad, John Elway debería de plantearse lo que en realidad han construído: un equipo peleón, eficaz en defensa pero con un ataque tan limitado que solo triunfa en la emboscada. Un futuro demasiado pequeño para una franquicia como Denver.

domingo, 1 de enero de 2012

La Quiniela: Week 17

Cierro la regular season con 165 aciertos, 11 más que la temporada (2010-2011).

sábado, 31 de diciembre de 2011

Encadenados


Uno de los puntos álgidos de la temporada NFL es justo cuando la regular season llega a su fin y, como es habitual, quedan aún plazas de post temporada por adjudicar. La coincidencia de las fiestas de Navidad nos hicieron dejar, entre langostino y langostino, algo de tensión competitiva pero, aún así, tengo la sensación, quizá errónea, de que llegamos a este punto con más posiciones definidas que en años anteriores.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

The Dinasty: The Champion

E Street Cardinals. Fluxwarner. El equipo y la franquicia elegida por los Dioses como ganador del Dinasty Bowl y, por extensión, The Dinasty en su primera edición. Allí donde no llegaron ni Kurt Warner, ni Larry Fitzgerald, ni tampoco Edgerrin James, lo hizo este owner.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Esta noche llega Tebow !


FELIZ NAVIDAD
Queda guay odiar la Navidad. Criticar el consumismo que a la fiesta se ha añadido y no diferenciar lo esencial de lo superfluo. La falsedad con la que algunos tienen que entregar regalos o compartir mesa y mantel con gente que quisieran lejos. Sin duda algunos tienen sólidos motivos para no sentir por la Navidad más que repulsión y mi respeto hacia ellos. Otros es simple gilipollez, la misma que les impulsa siempre a dar la nota y diferenciarse como sea del resto, aún a costa de quedar como lo que no querrían. Pues eso, simple estupidez. Si ya lo sabemos: llegarán estas fechas y serán los primeros en correr hacia el primer El Corte Inglés, comprar regalos y salir, zambomba en mano, a cantar villancicos en mitad de la Diagonal, Marqués del Turia o por la Gran Vía. Luego lo negarán, evidentemente y volverán a rajar olvidando que es uno mismo quien hace de estas fiestas algo más que una loca carrera de compras.

viernes, 23 de diciembre de 2011

The Dinasty: Dinasty Bowl Previa



Decíamos en el post anterior que ya teníamos finalistas: E Street Cardinals VS Orihuela Ironers. Consultados los owners respecto a quien es el favorito, un 72% de los catorce pronosticos, se inclinan en favor de E Street Cardinals con una probabilidad de victoria de 70/30 (4 votos), 60/40 (2 votos). Solo un treinta por ciento de los propietarios consideran que Orihuela Ironers es quien tiene posibilidades de victoria por un 80/20.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Una final escamoteada


Sí, soy un romántico. Un idealista. Incluso una rara avis. Durante toda mi etapa, primero como jugador en activo de ajedrez y posteriormente como entrenador de otros ajedrecistas, he vivido y comprobado cuan fuerte puede ser el deseo de victoria. Si ese deseo no se controla en su justa medida, el exceso puede ser tan nocivo como la peor racha de derrotas. Pero, por otra parte, ¿qué sería de cualquier deporte sin el afán por ganar aunque fuera a las chapas?. Por el triunfo sufrimos, padecemos, entrenamos, nos superamos, vamos más allá de nuestros límites y competimos. Su sabor es tan dulce que cualquier sacrificio queda sobradamente compensado si, al acabar cada partido, nos sabemos ganadores. Entonces, ¿dónde está la controversia?.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Teoría General del Goodellato


Cualquier teoría de la conspiración que se precie está basada en la explicación de un suceso a partir de la ocultación de sus verdaderas causas al conocimiento del público en general. Pero somos afortunados: un selecto grupo de visionarios, defensores de la verdad y sin ningún interés particular en el asunto -aunque luego se demuestre todo lo contrario-, acudirán hasta nosotros, sin que nadie les hayan invitado, con la sana intención de abrir nuestros ojos, oh! pobres ignorantes!, para iluminarnos el camino de la verdad.

¿Por qué me gusta el fútbol americano?

jueves, 15 de diciembre de 2011

Beat Green Bay


No existe el equipo perfecto. Pocos son los que, saboreando las mieles del triunfo, hayan logrado reunir un ataque demoledor con una defensa invulnerable. Eso no ocurre. No en el fútbol moderno. Hace semanas escribí que cualquier head coach sabe que se puede llegar a lo más alto sin ser necesariamente el mejor en todo. Basta con disponer de una colección de efectivas armas, a poder ser en ataque y en defensa, lo suficientemente útil como para presentar a nuestro equipo como mucho más de lo que en realidad es, a la vez que uno camufla sus puntos débiles. Ese es el único secreto.